marzo 19, 2026
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Por Redacción

Washington, 19 de marzo de 2026.- El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de México, Omar García Harfuch, sostuvo una serie de reuniones de alto nivel en la capital estadounidense con Kash Patel, director del FBI, y Terrance Cole, jefe de la DEA, para consolidar la cooperación en materia de inteligencia y seguridad. Los encuentros, realizados el 16 y 18 de marzo de 2026, derivaron en la detención de varios objetivos criminales en territorio mexicano que figuraban en las listas de los más buscados de la agencia estadounidense.

Durante la rueda de prensa posterior a las negociaciones, García Harfuch destacó que el intercambio de información entre ambas naciones ha permitido golpes operativos concretos contra el crimen organizado transnacional. El funcionario mexicano subrayó que estas acciones son fruto de una estrategia basada en la reciprocidad, el respeto a la soberanía nacional y la responsabilidad compartida en la lucha contra la delincuencia.

La agenda de trabajo incluyó discusiones sobre mecanismos para agilizar la transferencia de datos de inteligencia y la coordinación de operaciones conjuntas. Según reportes de medios locales como El Siglo de Torreón y Zeta Tijuana, la reunión con el director de la DEA precedió en dos días al encuentro con el titular del FBI, lo que demuestra una ofensiva diplomática y operativa coordinada por el gobierno mexicano para atacar células criminales con presencia en ambos países.

Autoridades de ambos lados de la frontera han enfatizado que la colaboración no se limita a la persecución de narcotraficantes, sino que abarca el desmantelamiento de redes de lavado de dinero y tráfico de armas. Aunque no se revelaron los nombres específicos de los detenidos ni el número exacto de capturas en esta primera instancia, se confirmó que los individuos arrestados en México eran prioritarios para la justicia estadounidense.

Este acercamiento entre la SSPC y las principales agencias de seguridad de Estados Unidos marca un punto de inflexión en la política de seguridad bilateral, buscando superar fricciones pasadas mediante resultados tangibles. La administración mexicana apuesta por demostrar que la colaboración técnica y el respeto institucional son más efectivos que la confrontación política para reducir la violencia y la impunidad.

Se espera que en las próximas semanas se hagan públicos más detalles sobre las operaciones realizadas y se establezcan nuevos protocolos de comunicación directa entre las fuerzas de seguridad de México y las oficinas regionales del FBI y la DEA en la frontera norte.

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