Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- Desde 1999, cuando en el Colegio Nacional de Economistas se planteó un proyecto sobre la naturaleza de los impuestos indirectos con la participación de Ifigenia Martínez, Horacio Sobarzo, Fausto Hernández Trillo y Dionisio Meade, estaba claro que el tema fiscal o hacendario definiría el ritmo de la política económica para los años siguientes.
En aquel entonces se estableció que tanto los impuestos directos como los indirectos, así como fortalecer la coordinación fiscal, eran fundamentales. Sin embargo, el gasto y el ingreso en México se mantienen como uno de los más bajos del mundo.
La recaudación tributaria, incluso sumando los ingresos no tributarios, no ha podido dar suficiencia al gasto público. Esta situación ha generado limitaciones en materia de infraestructura, gasto educativo y salud. Además, la evolución de la deuda pública demuestra la insuficiencia de la recaudación tributaria para financiar con oportunidad y holgura el gasto durante muchos años.
Se considera que la reforma hacendaria en su vertiente tributaria tiene una función rectora fundamental en los procesos de transición, dado que las finanzas públicas son el principal instrumento para que los gobiernos influyan sobre la utilidad económica y definan su estilo de desarrollo.
Los impuestos son identificados como el mejor instrumento para financiar el gasto público y constituyen la principal fuente de ingresos de los gobiernos, por encima de los ingresos no tributarios y los provenientes del endeudamiento externo. Además de la función recaudatoria, cumplen funciones extra fiscales vinculadas con la inversión, el ahorro, el consumo, el desarrollo regional y una mejor distribución del ingreso.
En México, los impuestos son recaudados por los tres órdenes de gobierno en una división de competencias y responsabilidades de gasto que ha evolucionado con el sistema nacional de Coordinación Fiscal, siendo el gobierno central el de mayor eficiencia recaudatoria por razones de control de obligaciones de los contribuyentes. Ante este panorama, la reforma fiscal ocupa un lugar central en la agenda de temas pendientes.