Hagenbach, 15 de abril de 2026.- Un hombre de 43 años ha sido imputado en Francia por mantener encerrado a su hijo de nueve años en una furgoneta durante más de un año. El menor fue encontrado el pasado lunes por la policía de Hagenbach, un pequeño municipio de 800 habitantes en la región de Alsacia, después de que una vecina escuchara ‘ruidos de niños’ provenientes del vehículo, que estaba aparcado en un patio de un bloque de viviendas.
Los agentes encontraron al niño ‘acostado en posición fetal, desnudo, cubierto con una manta y cercado de basura y de excrementos’, según describió Nicolas Heitz, fiscal del municipio de Mulhouse. El fiscal añadió que el menor estaba ‘pálido y claramente desnutrido’, y ya no tenía la capacidad de caminar después de pasar mucho tiempo en la misma posición, sentado. Ha sido trasladado de inmediato a un hospital de Mulhouse.
El padre ha sido encarcelado tras reconocer mantener al menor secuestrado y sin cuidados. Declaró que su intención era evitar que su pareja llevase al menor a un hospital psiquiátrico. La mujer, pareja del padre de 37 años, también ha sido imputada. Cabe señalar que esta mujer no es la madre del niño. El padre y su pareja vivían juntos en un apartamento con sus hijas de 12 y 10 años, que son la hermana y la hermanastra del menor.
No hay documentos médicos que respalden que el menor tenga problemas psiquiátricos. El niño relató que la pareja de su padre ‘ya no le quería en el piso y deseaba ingresarlo en un hospital psiquiátrico’ y que su padre lo había encerrado ‘para no tener que ingresarlo’. Según la versión del menor, su progenitor le encerró en la furgoneta entre septiembre y diciembre de 2024, cuando él tenía apenas siete años, aunque el padre reconoció que el menor llevaba en el vehículo, privado de cuidados, desde noviembre de 2024.
Durante su cautiverio, su padre le traía comida y botellas de agua dos veces al día. No tenía más que un fajo de ropa, y debía orinar en botellas de plástico y defecar en bolsas de basura. Su última ducha fue a finales de 2024. El pasado verano, pudo acceder temporalmente al apartamento de la familia mientras ellos se habían marchado de vacaciones. Durante ese tiempo, su padre le dio un teléfono móvil para comunicarse con él y decirle cuándo podía salir de la furgoneta o cuándo tenía que abandonar el piso.
La hermana de 12 años del menor contó a la policía que vivía con su padre hacía cuatro o cinco años porque su madre tenía ‘dificultades de carácter psicológico’. Los vecinos declararon que el niño parecía haber ‘desaparecido de la noche a la mañana’, pero que la pareja les había dado a entender que lo habían puesto en un internado.