El capitán Leonel Cardoso Gómez, coordinador del Batallón de Seguridad en Carreteras e Instalaciones de la Guardia Nacional (GN) en Aguascalientes, falleció el 22 de febrero de 2026 tras la explosión de un coche-bomba en San Juan de los Lagos, Jalisco, mientras prestaba apoyo ante una ofensiva del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desatada en respuesta a la captura y muerte de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, registrada en Tapalpa, Jalisco. Según reportes policiales, a las 14:45 horas del 22 de febrero, Cardoso Gómez recibió el aviso de un convoy de personas armadas y partió desde Aguascalientes hacia San Juan de los Lagos. Al arribar al lugar, encontró una camioneta tipo Pick-Up de color oscuro de la cual dos hombres descendieron y huyeron a pie. El mando militar bajó de su patrulla y se acercó al vehículo, que estalló levantando una enorme columna de humo. La explosión lesionó a tres integrantes de la GN que viajaban con Cardoso Gómez: la teniente Edereidian Milagros Juárez, de 29 años, con quemaduras en la mano izquierda y lesiones en distintas partes del cuerpo; el cabo Alejandro Omar Nuño Márquez, de 33 años, quien sufrió quemaduras de segundo grado en el pie izquierdo, y el soldado Ricardo Cipriano Sánchez, de 24 años, con quemaduras de primer grado en el brazo derecho y la pierna izquierda. Los tres fueron trasladados inicialmente a un hospital de San Juan de los Lagos y posteriormente, en un helicóptero de la Secretaría de Marina (SEMAR), a Aguascalientes, donde ingresaron al Hospital Miguel Hidalgo, resguardado por elementos del Ejército. Su estado se reportó como estable. Un video, presuntamente grabado por los propios criminales, documenta el momento del ataque. En las imágenes se escucha a un hombre que observa a distancia decir “Ya se pararon”, cuando la patrulla en que viajaba Cardoso Gómez llega al lugar. “Aguanta, aguanta”, le dice a un acompañante durante la grabación,
Por Redacción
Ciudad De México, 20 de marzo de 2026.- En un contexto de reconfiguración del crimen organizado y presión bilateral contra el narcotráfico, surgieron reportes que indican un cambio en la estructura de mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde Juan Carlos Valencia González habría asumido operaciones clave tras la disminución de la visibilidad de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como ‘El Mencho’. Simultáneamente, la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos informó el decomiso de más de 4.7 millones de pastillas y casi 2,396 libras de fentanilo en polvo, mientras autoridades mexicanas analizan medidas legislativas para proteger a elementos de las fuerzas armadas ante el incremento de bajas por parte del crimen organizado.
La posible transición de liderazgo en el CJNG se da en medio de una ofensiva conjunta entre México y Estados Unidos. Terrance Cole, titular de la DEA, destacó las cifras de los decomisos recientes como evidencia de los esfuerzos por interrumpir el flujo de sintéticos hacia el norte. Estas acciones se enmarcan en la cooperación antidrogas que ha cobrado relevancia en la agenda bilateral, especialmente bajo la administración del presidente Donald Trump, quien ha mantenido una postura de exigencia hacia México para el combate a los grupos criminales.
La situación de seguridad interna ha mostrado un costo elevado para las instituciones mexicanas. Datos recientes indican que más de 800 elementos de las Fuerzas Armadas han perdido la vida en enfrentamientos o ataques atribuidos al crimen organizado. Solo el 22 de febrero de 2026, se registró el asesinato de 25 elementos de la Guardia Nacional, un evento que subraya la violencia persistente contra las fuerzas federales. Ante este escenario, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, ha sido mencionado en el análisis de las estrategias gubernamentales para responder a estas amenazas.
Como respuesta a la vulnerabilidad de los uniformados, se ha puesto sobre la mesa una propuesta legislativa destinada a proteger a los militares retirados que han sido objetivo de las organizaciones criminales. Esta iniciativa busca fortalecer la seguridad de quienes han servido en la primera línea del combate al narcotráfico y ahora enfrentan represalias. La discusión de estas medidas refleja la preocupación del gobierno federal por la integridad de su personal castrense y policial en un entorno de alta conflictividad.
Expertos como Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), han participado en el análisis de la presencia de organizaciones criminales extranjeras en territorio mexicano y la evolución de los grupos locales como el CJNG. Sus observaciones aportan contexto sobre cómo las dinámicas del narcotráfico se adaptan a las presiones estatales y a los cambios en sus estructuras de poder, lo cual es fundamental para entender los movimientos recientes dentro de la jerarquía del cártel.
Aunque no se ha confirmado oficialmente por las autoridades mexicanas el liderazgo absoluto de Juan Carlos Valencia González, los informes provenientes de fuentes estadounidenses y medios como The Wall Street Journal, citados por Aristegui Noticias, apuntan a una reorganización operativa dentro del grupo criminal. Esta posible sucesión ocurre mientras persiste la incertidumbre sobre la ubicación exacta y el estado actual de Nemesio Oseguera Cervantes, figura central en la historia reciente del CJNG.
La convergencia de estos factores —cambio de mando en el cártel, decomisos masivos de fentanilo, altas bajas en fuerzas federales y propuestas de protección legislativa— dibuja un panorama complejo para la seguridad en México. La coordinación entre ambos países continúa siendo un eje central para intentar desmantelar las redes de distribución de drogas, aunque la capacidad de respuesta y adaptación de las organizaciones criminales sigue representando un desafío mayor para las estrategias de seguridad pública implementadas desde la Ciudad de México.