Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El papa León XIV, cuyo nombre secular es Robert Francis Prevost, se trasladó oficialmente al Palacio Apostólico del Vaticano este 14 de marzo, marcando el fin de 12 años en los que la residencia papal principal permaneció deshabitada. El movimiento, anunciado previamente por la Santa Sede, se produce nueve meses después de su elección en el cónclave de mayo de 2025 y representa un cambio significativo respecto al estilo de su predecesor, el papa Francisco, quien optó por vivir en la más modesta Casa Santa Marta.
La Santa Sede emitió un comunicado oficial confirmando que el pontífice “tomará posesión de sus apartamentos” en el palacio, aunque no precisó la ubicación exacta de sus nuevas habitaciones dentro del complejo. Sin embargo, diversos medios de comunicación italianos, citados por agencias internacionales como EFE, han señalado que León XIV podría instalarse en la buhardilla del edificio, un espacio que incluiría un gimnasio y un dormitorio sin vistas directas a la plaza de San Pedro.
La decisión de regresar al Palacio Apostólico revierte la elección histórica de Francisco, quien en 2013 rechazó habitar el lujoso apartamento papal argumentando que prefería un entorno menos aislado y más cercano a la comunidad. Durante sus más de doce años de pontificado, Francisco residió en la Casa Santa Marta, un edificio de huéspedes dentro del Vaticano donde se alojan cardenales, clérigos y otros empleados de la Santa Sede.
El traslado requirió extensas obras de remodelación dentro del palacio, el cual presentaba problemas estructurales como goteras, humedades y sistemas obsoletos de fontanería y circuitos eléctricos tras más de una década sin uso habitual. La Santa Sede no ha hecho público el costo de estas renovaciones, que fueron necesarias para adecuar las instalaciones a las necesidades del nuevo pontífice.
Este cambio de residencia simboliza una nueva etapa en el liderazgo de la Iglesia católica bajo León XIV, quien asumió el cargo tras el fallecimiento de Francisco. Mientras algunos analistas ven en este movimiento un posible retorno a tradiciones más formales, otros subrayan que la elección de una buhardilla más discreta dentro del palacio podría indicar un deseo de mantener cierta simplicidad, combinando la herencia de su predecesor con las exigencias protocolarias de su nuevo rol.