Ciudad de Mexico, 30 de marzo de 2026.- Por primera vez en siglos, Israel impidió a los líderes de la Iglesia católica celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados del cristianismo.
La Policía israelí interceptó la comitiva privada liderada por el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Tierra Santa, cuando se dirigía al Santo Sepulcro y los obligó a regresar, informó el Patriarcado Latino de Jerusalén en un comunicado.
Junto a Pizzaballa también fue rechazado el custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo. La institución religiosa calificó la medida como “manifiestamente irrazonable y desproporcionada” y señaló que constituye “un grave precedente que ignora la sensibilidad de miles de millones de personas” durante la Semana Santa.
Las celebraciones de Semana Santa habían sido suspendidas desde hace días, solo comparables a 2020 durante la pandemia de covid. La tradicional procesión de Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos fue cancelada y reemplazada por una misa en la Iglesia del Getsemaní con apenas treinta asistentes.
La Policía israelí argumentó que la decisión fue tomada “por motivos de seguridad” siguiendo las instrucciones del Ejército en el marco de la guerra contra Irán, iniciada hace un mes. El primer ministro Benjamín Netanyahu dijo que los agentes actuaron “sin mala intención”, solo “preocupados especialmente por su seguridad”.
El presidente Isaac Herzog telefoneara a Pizzaballa para manifestarle su “profundo pesar por el incidente”.
La reacción internacional fue inmediata. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, escribió que “Netanyahu ha impedido a los católica celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos”.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, consideró que lo ocurrido constituye “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa”. Italia anunció que presentará una protesta formal ante Israel y convocará al embajador israelí en Roma.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenó “la decisión de la policía” y pidió garantías para “la libertad de culto en Jerusalén para todas las religiones”. Incluso el embajadora de Estados Unidos, Mike Huckabee, cercano a la derecha israelí, lamentó el “desafortunado exceso” con “importantes repercusiones a nivel mundial”.
Jordania también rechazó lo ocurrido como “una flagrante violación del derecho internacional” y llamó a la comunidad internacional a obligar a Israel a cesar sus violaciones de los lugares sagrados.