julio 14, 2026
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Ciudad De México, 13 de julio de 2026.- La estrategia gubernamental mexicana respecto al caso del secuestro de Ismael ‘El Mayo’ Zambada se está centrando únicamente en el operativo y en determinar quién lo ordenó, según reportes sobre el análisis que realiza el Ejecutivo.

El punto delicado para las autoridades será llegar a la exigencia de que “nos regresen” al capo, escenario en el cual habría que liberarlo debido a que no existe una orden de aprehensión en su contra. En el Gobierno mexicano reconocen que se están enredando en la definición jurídica, pasando primero por el delito de secuestro, luego por la violación de la Ley de Seguridad Nacional y finalmente por el escenario de solicitar el regreso de Zambada para su liberación por falta de una verdadera orden de aprehensión.

Por otro lado, se indica que El Mayo ya negoció con Estados Unidos un intercambio de información a cambio de una prisión con alto grado de atención médica para enfermos casi terminales. En estos días, como parte de una venganza, el detenido ya “despepitó” la estructura del narcotráfico y la política en Sinaloa, con derivaciones que afectan la política nacional y los altísimos dirigentes de la 4T.

Hoy ya se conoce información sobre la narcopolítica en Sinaloa vinculada a varios de los narcos que México entregó en los últimos tiempos. Circula la versión entre algunos sectores de que la justicia estadounidense es capaz de retorcer sus reglas e intercambiar a El Mayo, quien ya ha confesado, por Rubén Rocha Moya.

Ante este panorama, no existen indicios de que la 4T tenga ya un mecanismo de filtros para evitar que candidaturas federales y estatales beneficien a los cárteles del narcotráfico. Las plazas de Guerrero, Michoacán y Sinaloa serán consideradas la prueba de fuego para verificar si la lucha contra la narcopolítica es real en Morena.

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