julio 14, 2026
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Sídney, 14 de julio de 2026.- El actor neozelandés Sam Neill ha fallecido este lunes en Sídney a los 78 años. Su familia informó del suceso a través de un comunicado publicado en Instagram, donde detalló que el fallecimiento fue repentino e inesperado.

En el mensaje, los familiares señalaron que “la pérdida fue repentina e inesperada, pero bendecida por el hecho de que Sam permaneció libre de cáncer”. En abril, el actor había anunciado que superó un linfoma en estadio III, un tipo de cáncer de la sangre, tras cinco años de tratamiento.

Nigel John Dermot Neill nació en 1947 en Omagh (Irlanda del Norte), hijo de madre británica y padre neozelandés. La familia se mudó a Nueva Zelanda en 1954. Asistió al colegio y a la universidad en Christchurch, donde estudió literatura inglesa en la Universidad de Canterbury. Posteriormente, tomó el nombre de Sam para sustituir el de Nigel.

Su carrera comenzó en el teatro Downstage en Wellington, donde cobraba unos 35 dólares a la semana. Tras graduarse, realizó una gira de un año interpretando obras de Shakespeare con el Players’ Drama Quartet y trabajó durante seis años como director de cortometrajes y documentales para la Unidad Nacional de Cine de Nueva Zelanda. Debutó en el cine con ‘Perros de presa’ (1977) y alcanzó fama internacional por interpretar al doctor Alan Grant en ‘Parque Jurásico’ (1993).

Sobre su trayectoria, Neill declaró en vida: “Mi carrera ha sido poco convencional porque ha sido producto del azar”. Respecto a su cambio de nombre y personalidad, explicó: “Yo al principio fingía ser neozelandés, pero lo fingía con mucha sinceridad porque era un niño delgado y tartamudo llamado Nigel en un lugar en el que si sonabas como un Nigel te daban una colleja. Así que decidí dejar de sonar como un Nigel, cambié la voz y me comporté de forma distinta”.

El actor también reflexionó sobre el tiempo y la ansiedad infantil: “El tiempo posee un comportamiento muy extraño. De crío, odiaba el colegio. Ahora, llega la Navidad y te planteas cómo ha pasado tan rápido el año. En fin, yo pienso seguir rocanroleando toda mi vida”. Asimismo, mencionó: “Yo era un niño muy nervioso, y con el tiempo he visto que se minusvalora la ansiedad infantil. A los niños les preocupan cosas que los adultos despreciamos demasiado rápidamente”.

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