febrero 27, 2026
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Redacción:

Aunque la líder de la SEDATU promueve pactos de “cero tolerancia” contra el acoso y la corrupción, en su oficina personal trabaja Alonso Cacho Silva, acusado en numerosas quejas de hostigamiento y abuso de poder.

El contraste es notable. En noviembre de 2024, Edna Elena Vega Rangel lideró la firma del manifiesto “Cero Tolerancia al Hostigamiento Sexual y al Acoso Sexual” en la SEDATU, afirmando que “no es suficiente tener protocolos y mecanismos, el cambio genuino demanda nuestra voluntad y determinación”.

No obstante, a pocos pasos de su oficina, Alonso Cacho Silva sigue actuando como jefe de oficina, a pesar de las acusaciones por supuesto hostigamiento laboral y sexual, consumo de drogas durante el horario de trabajo y crear un clima laboral hostil basado en amenazas y desprecios.

¿Cómo se justifica esta incoherencia? ¿Será que la secretaria ignora lo que ocurre en sus propias instalaciones? ¿O es que su esfuerzo contra la violencia laboral excluye a su núcleo más próximo?

Las personas afectadas que han intentado presentar denuncias se enfrentan a un sistema que las silencia desde dentro. Entretanto, quien debería asegurar ambientes seguros mantiene en su cargo a alguien denunciado por las mismas acciones que afirma combatir. La ética pública no debe ser selectiva.

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