Ciudad De México, 25 de marzo de 2026.- El Ministerio de Comercio de China determinó que los aranceles impuestos por México a productos provenientes de naciones sin tratado comercial constituyen barreras comerciales específicas y calificó las medidas como prácticas erróneas de unilateralismo. La conclusión de la investigación, iniciada el 25 de septiembre de 2025, señala que las tasas que oscilan entre 5 y 50 por ciento afectan a 1,463 productos y responden a una lógica proteccionista, contradiciendo la postura del gobierno mexicano que defiende su aplicación como una norma general.
Según el organismo chino, la estructura de los gravámenes mexicanos no se alinea con principios de comercio libre, ya que impacta sectores estratégicos como el textil, el aluminio y los plásticos. La investigación oficial de Beijing cuestiona la naturaleza de la medida, argumentando que, aunque México las presenta como reglas aplicables a cualquier país sin acuerdo, en la práctica funcionan como obstáculos dirigidos que distorsionan el intercambio bilateral.
Por su parte, el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha mantenido la posición de que estos aranceles no son dirigidos contra naciones específicas, sino que representan un marco regulatorio estándar para aquellas economías con las que no existen tratados de libre comercio vigentes. Esta divergencia de interpretaciones marca un punto de tensión en la relación comercial entre ambas potencias, justo cuando se aproximan revisiones clave en el entorno regional.
La disputa comercial surge en un contexto delicado, previendo la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El escrutinio sobre las relaciones comerciales en la región se ha intensificado, y la determinación china añade presión al panorama económico, aunque la investigación disponible no detalla aún posibles sanciones concretas o el volumen exacto del impacto financiero en el flujo de mercancías.
La entrada en vigor de la ley mexicana, prevista inicialmente para el 1 de enero de 2026, sigue siendo el eje del conflicto. Mientras China formaliza su rechazo mediante la catalogación de barreras comerciales, la administración federal mexicana enfrenta el desafío de defender su soberanía tarifaria sin escalar la confrontación diplomática, en un escenario donde la lista completa de países afectados y las repercusiones cuantificadas permanecen como elementos por definir en la evolución del caso.