Washington, 26 de marzo de 2026.- Markwayne Mullin juró el martes 24 de marzo como nuevo secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos en una ceremonia realizada en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde la fiscal general Pam Bondi le tomó protesta ante la presencia del presidente Donald Trump. El senador republicano por Oklahoma sustituye a Kristi Noem, quien fue cesada por el mandatario tras un polémico operativo de agentes federales en Minneapolis, Minnesota, que dejó dos personas fallecidas.
La confirmación de Mullin en el Senado se concretó con 54 votos a favor y 45 en contra, consolidando uno de los cambios más relevantes en el gabinete de Trump en su segundo mandato. El nuevo titular llega al Departamento de Seguridad Nacional en medio de un cierre parcial de fondos que inició en febrero y ha afectado el pago de salarios de miles de empleados durante 30 días, además de impactar operaciones en aeropuertos del país.
Tras asumir el puesto, Mullin declaró que su trabajo es proteger a todos por igual sin importar diferencias políticas entre los estados. El presidente Trump resaltó el perfil del nuevo secretario, describiéndolo como un representante fantástico y defensor excepcional de las comunidades tribales, y subrayó que se trata del primer integrante de la Nación Cherokee en asumir una cartera dentro del gabinete presidencial.
El cierre presupuestario del departamento ha provocado la suspensión del sueldo de miles de empleados, así como de otras partidas como los reembolsos por desastres. La situación se originó tras divisiones entre republicanos y demócratas para aprobar un presupuesto, luego de que se agotara la prórroga asignada por el bloque demócrata que buscaba introducir reformas tras acciones previas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas.
Mullin, quien obtuvo su escaño en el Senado en 2023 y cuenta con trayectoria previa como luchador de artes marciales mixtas, manifestó su voluntad de velar por la seguridad del pueblo estadounidense y proteger la patria. El relevo en la Secretaría responde directamente a los incidentes en Minneapolis, donde la intervención de agentes federales generó críticas que llevaron a la destitución de Noem.
La toma de posesión marca un momento delicado para el Departamento de Seguridad Nacional, que enfrenta tensiones políticas y fuertes cuestionamientos a su política migratoria. Mullin ha respaldado la línea dura del gobierno en materia migratoria, aunque prometió ajustes para contener la presión política y social sobre agencias como el ICE y la Patrulla Fronteriza.