Por Redacción
Tijuana, 25 de julio de 2026.- En un periodo de casi cinco años, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda dejó de ser el perfil político de mayor peso, poder e influencia en Baja California, para convertirse en un blanco fácil de golpeteo, incluso dentro de la militancia aspiracionista del gobierno y de su partido, según reporta el Semanario ZETA.
Eduardo Villa señala que quienes veían en la mandataria una catapulta para posicionarse a través del repudio, hoy aprovechan cada oportunidad para descalificarla, cuestionarla y desconocerla como integrante del movimiento morenista. “Dentro de Morena, el partido hegemónico en Baja California, ya pocos se definen como ‘marinistas’, y muchos de los que buscaron un acercamiento para transitar en su gobierno… cuando hace no mucho hacían campaña con ella”, detalla el analista.
El distanciamiento se acentuó a partir de la revocación de la visa de turista de la gobernadora en los Estados Unidos. De acuerdo con la investigación, muchos decidieron alejarse o reducir sus interacciones y trabajo con ella a raíz de este hecho. A su vez, comenzaron a utilizar la preservación del documento extranjero como una señal de alta moralidad, “sin importar que esto hundía más a la mandataria”.
Las campañas negras en redes sociales han convertido en la peor ofensa vincular a figuras políticas con el círculo cercano de la gobernadora o de Carlos Torres Torres, su exesposo. Se ha colocado al alcalde de Tijuana con licencia, Ismael Burgueño Ruiz, como un alfil de Torres Torres, mientras que a la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla se le identifica como pupila y cercana a Marina del Pilar. La gobernadora creó una escuela política neomorenista a la que pertenecen Ramírez Padilla, legisladores como Jaime Cantón y Michelle Tejeda, y la regidora mexicalense Suhey Rocha Corrales.
Villa apunta que esta dinámica es impulsada por los mismos militantes de Morena que buscan refugio y permanencia en alguno de los aspirantes a la Coordinación de la Defensa de la 4T, “sin importar que muchos de ellos le deben el presente político, efectivamente, a Marina del Pilar y a Carlos Torres Torres”.
Entre los ejemplos de estas críticas se encuentran declaraciones de Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quien aprovecha espacios mediáticos para arrojar críticas duras a la mandataria estatal y a su exesposo evitando decir sus nombres; situación similar ocurre con Evangelina Moreno y Fernando Castro Trenti. Las tensiones se manifiestan tanto en los equipos de Julieta Ramírez como en los de Burgueño Ruiz.
“Luego de ser la más aplaudida y respaldada por morenistas aspiracionistas, Marina del Pilar es herramienta de golpeteo en Morena para intentar subir escalones en la simpatía popular”, concluye Eduardo Villa sobre el escenario político actual en la entidad.