mayo 30, 2026
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Ciudad De México, 29 de mayo de 2026.- El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio, podría generar más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que lo convertiría en la competición con mayor huella de carbono de la historia. El torneo contará con 48 selecciones y 104 partidos, formato que ha despertado alertas sobre su impacto ambiental y operativo.

Las emisiones de efecto invernadero derivadas del transporte aéreo aumentarán entre un 160% y un 325% en este torneo respecto a anteriores ediciones. Sergi Simón señaló que “más grande también significa más vulnerable. Más equipos implican más vuelos, más logística, más consumo energético y más exposición operativa”. Agregó que “mientras el deporte intenta avanzar hacia modelos más sostenibles, los megaeventos internacionales crecen a un ritmo que tensiona los límites climáticos y urbanos”.

Además del impacto climático, varias sedes podrían registrar episodios de estrés térmico ‘potencialmente peligrosos’, como en Miami, Dallas, Houston o Monterrey. Sobre esta situación, Simón indicó que “el deporte empieza a descubrir cómo el cambio climático ha dejado de ser un problema futuro para convertirse en un riesgo económico y operativo directo”.

En medio de estos preparativos, el 17 de abril un grupo de estudiantes protestó en una de las entradas de la estación Universidad del Metro CDMX. Los manifestantes se opusieron al Mundial 2026 y a las obras ‘de embellecimiento innecesario’ del sistema de transporte. Los estudiantes mostraron una manta con la leyenda “No queremos Mundial, queremos Metro funcional” y pidieron a los policías de la estación que abrieran las puertas para el libre paso de los usuarios.

Por otro lado, el sector financiero avanza en la creación de una red de pagos digitales para el consumo dentro de los estadios. Grupo Financiero Banorte detalló su accionar de cara al evento, donde Marcos Ramírez, CEO, y Alejandro Araúzo, director general de Banca Transaccional, señalaron que la mayoría de los turistas piensan pagar su consumo con tarjetas de crédito y débito.

En el Estadio Banorte ya se implementaron dos señales: una específicamente para el pago de bebidas y alimentos y otra para la conexión de redes móviles. Las cifras de consumo con sistemas de pago digitales en este recinto pasaron del 60% de las transacciones totales en el duelo de reinauguración a más del 90% en los últimos juegos del América.

Alejandro Araúzo explicó que “no somos solamente cashless, estamos creando una plataforma cien por ciento digital, ¿qué implica esto? Primero, el aficionado tiene una experiencia mucho mejor, la segunda es que los concesionarios vigilan en tiempo real el inventario que tienen y tercero, estamos facilitando un nuevo medio de pago para la gente que va al estadio”. Los usuarios podrán adquirir al ingresar a los recintos deportivos una tarjeta cashless, la cual podrán recargar y usar en más de 200 comercios.

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