marzo 25, 2026
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Veracruz, 25 de marzo de 2026.- Organizaciones ecologistas, legisladores y comunidades costeras denunciaron la gravedad de un derrame de hidrocarburos que abarca 630 kilómetros de litoral en el Golfo de México, afectando al menos 51 sitios entre Veracruz y Tabasco, en contraste con las declaraciones de la gobernadora Rocío Nahle, quien afirmó que las playas se encuentran limpias y que solo se trató de “gotas”.

El primer reporte del incidente data del 1 o 2 de marzo de 2026. Hasta la fecha, se ha confirmado la muerte de al menos 12 animales, incluyendo siete tortugas marinas, dos delfines, dos manatíes y un pelícano. La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y Greenpeace han documentado la extensión del daño, mientras que Oceana, mediante su directora ejecutiva Renata Terrazas, se ha sumado a las voces que exigen una respuesta contundente ante la crisis ambiental.

En el ámbito legislativo, la diputada Laura Ballesteros y el diputado Sergio Gil, ambos de Movimiento Ciudadano, han solicitado la activación inmediata del Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos y la instalación de una mesa de crisis interinstitucional. Estas demandas surgen ante la suspensión de actividades pesqueras y turísticas que ha dejado a comunidades como la de Pajapan, Veracruz, sin sus principales fuentes de ingreso.

Existen contradicciones marcadas respecto al avance de las labores de limpieza. Mientras Petróleos Mexicanos informó el 19 de marzo que los trabajos tenían un avance aproximado del 85%, la Red Corredor Arrecifal sostiene, basada en reportes comunitarios, que la cobertura de atención es desigual y que el arribo de petróleo a las costas continúa. El activista Obet Hernández y pescadores de la zona han sido voces clave en la difusión de estos reportes sobre el terreno.

La situación ha escalado a nivel federal con la participación de la presidenta Claudia Sheinbaum, así como de la titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), Andrea González Hernández, y el Procurador Estatal del Medio Ambiente de Veracruz, Ángel Carrizales López. La vigilancia se ha intensificado también en Tamaulipas, donde se han detectado manchas de hidrocarburos, ampliando la zona de alerta más allá de los estados inicialmente reportados.

Ante la discrepancia entre las cifras oficiales y los reportes de la sociedad civil, la presión aumenta para que las autoridades federales y estatales clarifiquen el panorama real del desastre ecológico. La continuidad del vertimiento y la muerte de fauna marina mantienen a la región en un estado de alerta máxima, mientras se debate la efectividad de las estrategias actuales de contención y limpieza.

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