marzo 18, 2026
9ab3bc4d37f445398a0e09a64dfd6912

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- Joseph (Joe) Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia por desacuerdo con la guerra contra Irán, convirtiéndose en el funcionario de más alto rango en abandonar el gobierno de Donald Trump desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. En una carta pública, Kent afirmó que Irán no representaba una amenaza inminente y que la guerra se inició por presión de Israel y su lobby en Washington, una acusación que el presidente Trump y su portavoz negaron rotundamente.

El anuncio de la renuncia se hizo público este martes 17 de marzo, aunque no se especificó la fecha exacta en que Kent presentó su dimisión. En su carta, el exdirector argumentó que no podía “en buena conciencia” apoyar la guerra, ya que, según su evaluación, “Irán no representaba una amenaza inminente para nuestro país, y es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.

La respuesta de la Casa Blanca fue inmediata y contundente. Desde el Despacho Oval, el presidente Trump calificó a Kent de “débil en seguridad” y afirmó que “Irán era una amenaza”. Aseguró que era “algo bueno que se haya ido” y que su administración poseía “pruebas sólidas y convincentes” de que Irán planeaba atacar primero, aunque no detalló la naturaleza de dichas evidencias.

La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, respaldó la postura de Trump a través de la red social X, asegurando que “hay muchas afirmaciones falsas en esta carta”, refiriéndose específicamente a la negación de una amenaza inminente por parte de Irán. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni los servicios de inteligencia han hecho públicas las pruebas que, según ellos, justificaron la acción militar preventiva.

La renuncia de Kent expone una profunda fractura interna dentro del gobierno estadounidense y sus agencias de inteligencia respecto a la justificación del conflicto con Irán. Expertos citados por diversos medios han advertido sobre la falta de evidencia pública que legitime el uso de la fuerza, un debate que ahora salta a la luz pública con la salida de una figura clave en la lucha antiterrorista.

Este episodio ocurre en un contexto de escalada militar que comenzó a finales de febrero, y pone en entredicho el consenso interno que la administración Trump había proyectado sobre la necesidad de la guerra. La salida de Kent deja vacante uno de los puestos más sensibles en materia de seguridad nacional, en un momento de alta tensión internacional, y plantea interrogantes sobre la coherencia de la estrategia estadounidense en Medio Oriente.

About The Author

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *