Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- El Instituto Nacional Electoral (INE) anunció la actualización de seguridad de la credencial para votar con un nuevo código QR y aplicaciones de verificación que funcionan sin conexión a internet, medida que busca reforzar la integridad del proceso electoral. En un evento paralelo celebrado en el mismo instituto, el especialista Adán Córdova Trujillo presentó un análisis donde señala que el costo promedio anual por legislador local asciende a 13.7 millones de pesos, un gasto que cuestiona la eficiencia de los congresos estatales.
La consejera del INE y presidenta de la Comisión del Registro Federal de Electores, Carla Humphrey, informó que la nueva credencial contará con una “infraestructura criptográfica de alta densidad” para garantizar su autenticidad. El organismo desarrolló aplicaciones móviles que permitirán a ciudadanos y autoridades verificar la validez del documento escaneando el código QR, incluso en zonas sin acceso a la red.
Por otro lado, durante la presentación de un libro en las instalaciones del INE, el experto en transparencia Adán Córdova Trujillo destacó que en el país existen 1,123 legisladores locales, cuyo mantenimiento representa una carga financiera significativa para las entidades. Según su análisis, Morena es la fuerza política con mayor representación en los congresos estatales, con 469 escaños, seguida por el PAN con 164 y el Partido Verde con 126.
Córdova Trujillo, quien se especializa en fiscalización y rendición de cuentas, utilizó el foro para cuestionar la estructura y los costos de los congresos locales, aunque no detalló propuestas específicas de reforma. Su intervención puso sobre la mesa el debate sobre la eficiencia del gasto público en las legislaturas estatales, en contraste con las inversiones en tecnología electoral que realiza el INE.
Ambos temas, aunque distintos, convergen en el escenario del Instituto Nacional Electoral como espacio de discusión sobre la transparencia y modernización de las instituciones públicas. Mientras el órgano electoral avanza en la tecnificación de sus procesos, los análisis presentados en su sede revelan los retos de eficiencia y costo que persisten en otras esferas del sistema político mexicano.